jueves, 9 de abril de 2009

Call Me

Pues bueno, después de que alguien me lanzará una pregunta personal, esto fue lo primero que recordé:

El fin de semana pasado tenía que ir al cumpleaños de una amiga, y digo tenía porque en realidad no quería ir, solo lo hacía por los años de amistad que tengo con ella y estaba seguro que la noche sería completamente aburrida. Por ello, días antes me aseguré que también vaya un amigo, así tendría con quién conversar, tomar un par de chelas y quejarme de lo mala que estuvo la noche.

Llegado el día, mi plan fue arruinado por un dolor de estomago. Sin un as bajo la manga, procedí a alistarme lo más lento posible para llegar lo más tarde posible e irme lo más temprano posible sin que se dieran cuenta, suponiendo que todos estarían ebrios. De repente, una luz naranja apareció en mi monitor. Era una amiga que hace tiempo no conversaba conmigo. Preguntó qué hacía. Le comenté que me alistaba para ir a un cumpleaños al cual no quería ir solo, y sin que se lo pidiera, dijo que me acompañaba. Me pareció raro porque hace 2 años que no la veía y tampoco buscaba hacerlo. Acepté y nos encontramos en un Fast Food, para no perder la costumbre.

Al vernos, surgieron las típicas preguntas: “¿Cómo estás? ¿Qué es de tu vida? ¿Qué has estado haciendo últimamente? ¿Cómo está la familia?”, entre otras que seguro son conocidas. Luego aparecieron las preguntas más íntimas, las relacionadas a parejas. En este punto estaba seguro que me diría que tenía problemas con su enamorado y no me equivoqué. Le dije que también tenía problemas en la misma área, aunque no tengo enamorada, hay asuntos que debo solucionar. ¿Qué pueden hacer dos personas con problemas amorosos un sábado por la noche? Ir a distraerse.

Luego de comer algo, era hora de ir al cumpleaños. Llegamos al local y al entrar vimos demasiadas parejas a nuestro alrededor. El amor estaba flotando en el aire excepto para nosotros. Sin embargo, no nos afecto. A ella siempre le ha gustado bailar y a mi no mucho, solo bailo si la chica es importante para mí. Lo primero que quería hacer era ir a la pista de baile (previo trago en la barra) y yo quería buscar a mi amiga para saludarla por su cumpleaños. Me acompañó a buscarla y luego de encontrarla, darle su besito y su abracito, me senté en la barra para escuchar la música y conversar un poco.

Por el ruido en la discoteca, sus palabras a veces no se entendían y debíamos pegar nuestras cabezas para hablar. Hubo un pequeño roce de rostros por eso, pero no tomé ventaja al respecto. Es mi amiga, hay que respetar, y sobretodo, debo respetar a su enamorado, sin importar la opinión que tenga sobre él. Luego me comenzó a insistir en bailar de una manera divertida. Al principio me negué rotundamente, pero sin ánimos de ser cagón. Lo hice de tal forma para no resultar antipático y que se distraiga conversando y tomando, pero no pude evitarlo y en vez de que ella me pida bailar, fui yo quien le dijo para bailar. Sonrió y nos fuimos a la pista de baile.

No sé cuánto tiempo estuvimos bailando, pero notaba a varias parejas de diferente clase alrededor nuestro. La que me llamó la atención fue la de un chico y una chica que casualmente se metieron a bailar justo a nuestro lado, luego de haber estado tomando en la barra, también a nuestro lado, y solo bailaban cuando nosotros lo hacíamos. Fuera de eso, la música me gustó bastante, hasta que pusieron algo de reggaeton y salsa. Justo, antes de ir al local, estuvimos conversando de cómo no nos gusta bailar esos géneros. Tal vez la salsa es de respeto, pero el reggaeton nos parece horrible, sobretodo a ella, jamás lo bailaría.

Entonces decidimos regresar a la barra, ir por más tragos y, después de ver a la cumpleañera tomándose fotos con todo el mundo, esconderme para no salir en esas fotos bochornosas y que me etiqueten luego.

Los tragos iban y venían y las canciones no variaban mucho. Parece que al DJ le gustaba el reggaeton. De pronto, hubo una canción que le gustó y me jaló para bailar. Me quedé sorprendido porque me había dicho que no bailaba reggaeton. Estando en la pista, le dije eso, pero la canción le gustaba y yo estaba bailando algo que no me gusta.

Y así pasó la noche, baile tras baile de canciones que no me gustaban mucho, hasta que cambiaron un poco el género y pusieron Molotov y luego otras canciones más, pasando por la salsa y yo bailando no sé cómo, pero bailando, alrededor de las mismas parejas y viendo como esos chicos de la barra nuevamente se colocaban a nuestro costado para bailar.

Dieron las 4 AM y era momento de retirarse. Me despedí de la cumpleañera y acompañé a mi amiga a dejarla a su casa. En el camino estuvimos un poco callados, mirando por la ventana cada uno. Decidí romper el hielo y preguntarle qué le pareció la noche. Sonrió y dijo que se divirtió mucho, pero que faltó una canción: Call Me de Blondie.

Llegamos a su casa y tuve un presentimiento extraño. Me dio la impresión que a la hora de despedirnos, terminaría besándola. Me parecía de lo más raro y sentí algo de temor, pero no hice algo al respecto. Si la noche debía terminar con ese continuará de nuevo amor que nace, que así sea. Pero no. Eso no sucedió. Recibí un beso en la mejilla y un “ya estamos hablamos”, además de un gracias por la velada, y un gran etc.

Me descuadró que no terminará como presentía que terminaría y, de alguna forma, me dejó con una sensación de derrota. Tal vez había leído mal las señales y comencé a recapitular en silencio durante todo el camino a mi casa. Recordé las conversaciones pegados en la discoteca, los bailes a los que no estoy acostumbrado, su sonrisa que ahora me parece muy bonita y todo lo que hice que normalmente no haría. Mi intención nunca fue la de gileo, pero… ¿no hay beso?

Y bueno, todo este relato fue mi respuesta a la pregunta que me hizo un amigo: cuándo fue la última noche que la pasé bien.


[Track: Blondie – Call Me]

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