No puedo dejar de hablar de uno de los conciertos más grandes de mi vida: Iron Maiden.
He regresado con un par de golpes a mi casa y demasiado cansado por estar parado todo el día haciendo cola (razón por la cual he dormido todo el viernes) con el fin de estar cerca al escenario. Para ello, unos amigos y yo decidimos turnarnos para reservar un sitio en la cola.
Ilusamente, pensamos que la cola no llegaría a más de 50 personas acampando en el Estadio, por lo que optamos por ir a las 9 de la mañana para asegurar un buen lugar. Como cualquier persona que haya pasado por el Nacional ese día, no fue así. Luego de putear a la vida (había que hallar culpables de nuestra desgracia), hicimos nuestra cola ya dando la vuelta a la esquina, cerca al área donde entraban los buses con las bandas. El lugar era lejos, pero no tanto, lo que lo convertía en un sitio privilegiado. De pronto, escuchamos por ahí que las puertas abrirían a las 2 PM. Eso nos daba 2 horas de espera y por fin entrar.
Ilusos nuevamente esperamos las 2 horas, las cuales se convirtieron por arte de magia en 3 horas y comenzamos a pasar. Cada vez nos aproximábamos más e hicimos un pacto ya que sabíamos lo que nos esperaría: si por alguna razón nos separábamos, debíamos encontrarnos en los baños cerca de la salida. Ya adentro me di cuenta que ese pacto lo hicieron 6 mil personas también. Pero lo que 6 mil personas no pensaban era encontrarse con gente que no querían.
Ya dentro mi sitio cerca al escenario estaba bien protegido, por lo que decidí dar una pequeña vuelta para reconocer rostros de amigos y enemigos, sobretodo de enemigos porque esperar tanto en la cola me había puesto de mal humor, y eso, combinado con la falta de cerveza y los excesivos precios en las gaseosas y botellas de aguas, además de los helados, convirtieron a Santiago en un muchacho amargado y con ganas de romper cabezas, piernas, lo que se tope en su camino. Para mi sorpresa, no encontré a alguien que conozca.
Regresé a mi lugar junto a mis amigos cuando vi unos ojos que se me hacían conocidos. Me cayó de golpe ver esos ojos porque no los esperaba, mas todo estuvo en mi cabeza, solo eran parecidos a los de una chica.
Siempre que suceden esas cosas, mi cabeza comienza a pensar y hacerse mil preguntas, sobretodo la de siempre: ¿estará pensando en mí? Pero… ¡Estamos esperando a Maiden! A olvidarse de los problemas.
Luego de otras 3 largas horas, apareció la primera banda, M.A.S.A.C.R.E. Particularmente, no soy fan de esta agrupación nacional, pero tampoco los odio. Sin embargo, gran parte de los asistentes los adoran y coreaban sus canciones. Les seguí la corriente y debo admitir que dieron un gran espectáculo. Dejaron al público empilado de música para la siguiente presentación, la de Lauren Harris.
Todos los que fuimos no queríamos escucharla. Las críticas en distintas páginas ya le daban mala fama y las noticias de que ha sido abucheada en otros países habían llegado a nuestros oídos. Pero… es la hija de Steve Harris, hay que respetar. Así que, cuando ella apareció en el escenario, todos aplaudieron y algunos piropos faltosos típicos de un peruano arrecho no se hicieron esperar, es lo que pasa cuando una chica es simpática, extranjera, hija de un músico famoso y está frente a 30 mil personas, en su mayoría hombres.
Las canciones de su banda no me parecieron malas, soportables e hicieron un gran esfuerzo por seguir animando al público. Hay que reconocer que la chica tiene la valentía necesaria para seguir presentándose luego de haber sido rechazada por la fanaticada de varios países.
Terminada esta presentación, la gente solo contaba los minutos para ver a los grandes aparecer en el escenario y hacer que el Nacional gritará con ellos. Demoraron un poco en aparecer y de pronto me chocó una mirada de nuevo. Esta vez provenía de otra chica, pero me recordaba a la misma mujer. Seguí encaminando mi cabeza por otro lado, aunque la pregunta me la volví a hacer.
A la hora de escuchar el discurso de Churchill, me concentré solo en una cosa: era tiempo de elevar mi brazo. Y junto a todo el Perú coree cada canción y tuve la mejor noche de mi vida musicalmente hablando.
Ir en detalles respecto a la presentación de Maiden no me corresponde, no hago reseñas de conciertos y existen personas que pueden describir lo que se vivió esa noche. Yo estuve en otra. No me importaba que los puestos de cerveza, la cámara fotográfica que tenía en la mano, que no viera a mis amigos cerca (los perdí durante todo el locurón que provocaba Maiden en la gente), yo simplemente quería disfrutar de una de mis bandas favoritas y unirme al pogo más genial en el que iba a estar.
Terminé con un par de golpes, como mencioné arriba, pero nada serio, gajes del oficio. Pero mientras coreaba cada canción, algunos problemas aparecían en mi mente, convirtiendo en algo más grande y elevado este concierto, formándolo parte de mi banda sonora personal y es por eso que coloqué esta canción en particular. No, no pensaba en la chica que me miraba, pensaba en otra más, en alguien que me hizo daño y que con solo recordarme los buenos momentos, crea un velo en mis ojos y mi mente, y por un instante me hacen olvidar todo.
Creo que ella siempre busca lo mismo, que todo regrese a aquellos días, tal vez porque me necesita, tal vez porque es cierto y yo fui el gran amor de su vida, la persona que más ha amado y que más la ha amado. Pues la verdad, no lo sé. Decir que no pienso en ella todos los días es tonto, estoy escribiendo sobre ella ahora. También fue a ella a quien buscaba antes del concierto, pero sobretodo, a su novio para aprovechar y golpearlo en el pogo, así como él hubiera hecho si me encontraba.
Ahora me doy cuenta que ella no es la única que busca lo mismo, porque por un momento, como ya lo dije, me olvido de lo que pasó y también busco revivir el pasado y me convierto exactamente en ella, y todo se repite cuando la vuelvo a ver, una vez más.
Regresaré a dormir, ya amaneció nuevamente y me sigue doliendo el cuerpo y los recuerdos.
[Track: Iron Maiden – Wasted Years]
He regresado con un par de golpes a mi casa y demasiado cansado por estar parado todo el día haciendo cola (razón por la cual he dormido todo el viernes) con el fin de estar cerca al escenario. Para ello, unos amigos y yo decidimos turnarnos para reservar un sitio en la cola.
Ilusamente, pensamos que la cola no llegaría a más de 50 personas acampando en el Estadio, por lo que optamos por ir a las 9 de la mañana para asegurar un buen lugar. Como cualquier persona que haya pasado por el Nacional ese día, no fue así. Luego de putear a la vida (había que hallar culpables de nuestra desgracia), hicimos nuestra cola ya dando la vuelta a la esquina, cerca al área donde entraban los buses con las bandas. El lugar era lejos, pero no tanto, lo que lo convertía en un sitio privilegiado. De pronto, escuchamos por ahí que las puertas abrirían a las 2 PM. Eso nos daba 2 horas de espera y por fin entrar.
Ilusos nuevamente esperamos las 2 horas, las cuales se convirtieron por arte de magia en 3 horas y comenzamos a pasar. Cada vez nos aproximábamos más e hicimos un pacto ya que sabíamos lo que nos esperaría: si por alguna razón nos separábamos, debíamos encontrarnos en los baños cerca de la salida. Ya adentro me di cuenta que ese pacto lo hicieron 6 mil personas también. Pero lo que 6 mil personas no pensaban era encontrarse con gente que no querían.
Ya dentro mi sitio cerca al escenario estaba bien protegido, por lo que decidí dar una pequeña vuelta para reconocer rostros de amigos y enemigos, sobretodo de enemigos porque esperar tanto en la cola me había puesto de mal humor, y eso, combinado con la falta de cerveza y los excesivos precios en las gaseosas y botellas de aguas, además de los helados, convirtieron a Santiago en un muchacho amargado y con ganas de romper cabezas, piernas, lo que se tope en su camino. Para mi sorpresa, no encontré a alguien que conozca.
Regresé a mi lugar junto a mis amigos cuando vi unos ojos que se me hacían conocidos. Me cayó de golpe ver esos ojos porque no los esperaba, mas todo estuvo en mi cabeza, solo eran parecidos a los de una chica.
Siempre que suceden esas cosas, mi cabeza comienza a pensar y hacerse mil preguntas, sobretodo la de siempre: ¿estará pensando en mí? Pero… ¡Estamos esperando a Maiden! A olvidarse de los problemas.
Luego de otras 3 largas horas, apareció la primera banda, M.A.S.A.C.R.E. Particularmente, no soy fan de esta agrupación nacional, pero tampoco los odio. Sin embargo, gran parte de los asistentes los adoran y coreaban sus canciones. Les seguí la corriente y debo admitir que dieron un gran espectáculo. Dejaron al público empilado de música para la siguiente presentación, la de Lauren Harris.
Todos los que fuimos no queríamos escucharla. Las críticas en distintas páginas ya le daban mala fama y las noticias de que ha sido abucheada en otros países habían llegado a nuestros oídos. Pero… es la hija de Steve Harris, hay que respetar. Así que, cuando ella apareció en el escenario, todos aplaudieron y algunos piropos faltosos típicos de un peruano arrecho no se hicieron esperar, es lo que pasa cuando una chica es simpática, extranjera, hija de un músico famoso y está frente a 30 mil personas, en su mayoría hombres.
Las canciones de su banda no me parecieron malas, soportables e hicieron un gran esfuerzo por seguir animando al público. Hay que reconocer que la chica tiene la valentía necesaria para seguir presentándose luego de haber sido rechazada por la fanaticada de varios países.
Terminada esta presentación, la gente solo contaba los minutos para ver a los grandes aparecer en el escenario y hacer que el Nacional gritará con ellos. Demoraron un poco en aparecer y de pronto me chocó una mirada de nuevo. Esta vez provenía de otra chica, pero me recordaba a la misma mujer. Seguí encaminando mi cabeza por otro lado, aunque la pregunta me la volví a hacer.
A la hora de escuchar el discurso de Churchill, me concentré solo en una cosa: era tiempo de elevar mi brazo. Y junto a todo el Perú coree cada canción y tuve la mejor noche de mi vida musicalmente hablando.
Ir en detalles respecto a la presentación de Maiden no me corresponde, no hago reseñas de conciertos y existen personas que pueden describir lo que se vivió esa noche. Yo estuve en otra. No me importaba que los puestos de cerveza, la cámara fotográfica que tenía en la mano, que no viera a mis amigos cerca (los perdí durante todo el locurón que provocaba Maiden en la gente), yo simplemente quería disfrutar de una de mis bandas favoritas y unirme al pogo más genial en el que iba a estar.
Terminé con un par de golpes, como mencioné arriba, pero nada serio, gajes del oficio. Pero mientras coreaba cada canción, algunos problemas aparecían en mi mente, convirtiendo en algo más grande y elevado este concierto, formándolo parte de mi banda sonora personal y es por eso que coloqué esta canción en particular. No, no pensaba en la chica que me miraba, pensaba en otra más, en alguien que me hizo daño y que con solo recordarme los buenos momentos, crea un velo en mis ojos y mi mente, y por un instante me hacen olvidar todo.
Creo que ella siempre busca lo mismo, que todo regrese a aquellos días, tal vez porque me necesita, tal vez porque es cierto y yo fui el gran amor de su vida, la persona que más ha amado y que más la ha amado. Pues la verdad, no lo sé. Decir que no pienso en ella todos los días es tonto, estoy escribiendo sobre ella ahora. También fue a ella a quien buscaba antes del concierto, pero sobretodo, a su novio para aprovechar y golpearlo en el pogo, así como él hubiera hecho si me encontraba.
Ahora me doy cuenta que ella no es la única que busca lo mismo, porque por un momento, como ya lo dije, me olvido de lo que pasó y también busco revivir el pasado y me convierto exactamente en ella, y todo se repite cuando la vuelvo a ver, una vez más.
Regresaré a dormir, ya amaneció nuevamente y me sigue doliendo el cuerpo y los recuerdos.
[Track: Iron Maiden – Wasted Years]